viernes, 5 de abril de 2013

Adaptación en la escuela


El período de adaptación, es el espacio de tiempo que transcurre desde que se produce la incorporación del niño al centro hasta que se encuentra plenamente integrado en él. Durante este período se pretende que el niño se familiarice con la escuela, tome contacto con sus compañeros y adquiera confianza en las personas que se ocuparán de él durante su estancia en la escuela.

Normalmente suele costar más la adaptación de los niños a consecuencia de que suelen ser edades comprendidas entre los 6 y los 18 meses, y este es el momento en el que el vínculo de apego se en encuentra en su máxima definición.  

No hay una única estrategia válida que se pueda estandarizar para todos los niños, pues cada uno tiene unas necesidades y una capacidad de adaptación diferente, y por tanto, hay que respetarla. En cualquiera de los cosas, será de vital importancia que las familias colaboren, se impliquen y participen a lo largo del proceso.

Una vez explicada un poco la teoría, vamos a contaros casos reales que vimos y nos llamaron la atención en la escuela infantil durante nuestro período de prácticas. Y que es en realidad lo que pasa día a día en los centros escolares.   


Uno de los casos que nos llamó más la atención, fue el caso de una niña de 2 años que se encontraba escolarizada en el centro desde que comenzó el curso. Por lo que en la época de marzo cuando comenzaron nuestras prácticas debería de encontrarse totalmente adaptada, pero no era así la niña no había tenido un buen período de adaptación a consecuencia de que no asistía de manera sistemática y regular a clase.  Por lo que así nunca se terminaba de adaptar, ya que cada vez que lo tenía casi conseguido dejaba otra vez de volver a venir y perdía todo lo conseguido anteriormente. 

Asiduamente la tutora hablaba con la madre para que la asistencia a clase fuera más asidua, explicándola que así la niña lo pasaba fatal. Ya que se pasaba desde que entraba por la puerta hasta que se iba llorando sin parar, vomitando e incluso a veces paraba el ritmo habitual de la clase y perjudicaba a los demás compañeros.

En este caso podemos ver claramente la importancia que tiene que las familias presten especial atención a este momento, ya que los que luego se ven verdaderamente afectados y perjudicados son sus hijos. Por lo que nosotras como futuras maestras deberemos hacer especial hincapié en todos estos aspectos y tendremos que ser las encargadas de concienciar y guiar a las familias durante todo este proceso. Ya que, una buena adaptación desde el principio será beneficioso para el niño en un futuro. 



Otro de los casos que nos llamo la atención, fue el caso de un niña de 7 meses que entró por primera vez a la escuela a finales de mayo, por lo que fue ahí cuando comenzó su período de adaptación. Mientras que todos los demás compañeros se encontraban ya totalmente adaptados, esta niña se acababa de incorporar por primera vez a un centro, como es evidente debido a la edad con la que contaba la niña desde que había nacido solo había estado con sus padres y abuelos. Cuando la niña llego al aula, tanto la madre como las educadoras pensaban que está iba a tener variedad de problemas para adaptarse. Por lo que llegaron a mutuo acuerdo la madre y las profesoras y decidieron traerla al principio 2 horas, a los pocos días al ver que la niña no extrañaba se quedaba a comer y  después venían a recogerla, y finalmente se quedo toda la jornada escolar. Por lo que en cuestión de 15 días la niña se había adaptado fenomenal.  

Todo ello fue gracias tanto a las educadoras por ir haciéndolo paulatinamente como a su familia que hacían todo lo que se le iba diciendo, además que desde que comenzó la pequeña asistía asiduamente a la escuela.

Por lo que aquí, se puede ver claramente que si hay una buena implicación por parte de las familias y las educadoras además las guían y orientan durante todo ese proceso, el período de adaptación se conseguirá de manera satisfactoria en un período muy corto de tiempo.
 


 

Caso práctico Almudena

El caso que vamos a abordar a continuación trata sobre una niña de etnia gitana de cinco años que ha llegado al colegio el último año de segundo ciclo de Educación Infantil. Su tutora Ana María ha sabido integrarla adecuadamente.

Aunque se haya adaptado bien, Almudena tiene dificultad para expresarse y relacionarse y el numero de palabras utilizadas para su edad es muy bajo, además cuando se le plantean tareas o ejercicios que ella sabe hacer, se niega a realizarlos, quiere que se lo den todo hecho.

Por todo esto, Ana María concertó una cita con la madre de la niña y esta le comentó que el entorno familiar en el que vive es muy positivo aun que el social no lo sea tanto ya que hay bastantes peleas, la policía está constantemente allí... por lo que la niña tiene miedo y desconfianza.

A causa de esto la niña no participaba en los juegos propuestos en clase, llamaba la atención con actitudes como patalear en el suelo, gritar por nada e incluyo pegar a algún compañero que ve más indefenso... y la propia madre ha admitido que tiene a la niña muy sobreprotegida.

Desde nuestra perspectiva creemos que para intentar solucionar el problema de Almudena es necesario crear un clima de confianza en el que la niña se sienta a gusto y motivada para participar en los juegos que se realicen, llamarle la atención y dejarle claro de una manera comprensiva que no se debe pegar a los compañeros, animarla a hacer sus tareas, felicitarla por sus logros....

En cuanto a la actitud que debe de tomar la madre es no mimarla tanto, cuando patalee o tenga alguna de sus rabietas no ceder en todo lo que le pida la niña y motivarla también en casa, estimularla para que desarrolle todas sus capacidades teniendo en cuenta que el próximo curso ya pasa a Educación Primaria y la dinámica no va a ser la misma que los últimos años en Educación Infantil. También debemos tener en cuenta el entorno en el que vive la familia y las dificultades que pueden llegar a tener.

Programación Neurolingüistica (PNL)



Al hablar de la programación neurolingüística,  nos referimos a la manera que tenemos cada uno de mostrar aquello que sentimos. La PNL es un modelo que nos ayuda a entender como funciona la mente humana, la manera que tiene de almacenar la informacion y la forma en que influye todo ello para poder lograr el éxito personal.
La programación neurolingüística se dedica la estudio de todos aquellos estímulos que percibimos a través de cada uno de nuestros sentidos, y como organizamos y filtramos el mundo exterior mediante los mismos. Es por ello, una aplicación práctica, que hace que podamos potenciar y desarrollar habilidades para el crecimiento personal, además de ayudarnos a mejorar nuestras relaciones interpersonales, a través de ciertas técnicas y estrategias.
Los usos que podemos darle a la programación neurolingüística son variados: podemos utilizarla para resolver de forma rápida y eficaz alguna situación de estrés, para conocer los puntos de vista de las personas cercanas a nosotros, para hacer que aumente nuestra autoconfianza, para ayudarnos a convertirnos en aquello que deseamos ser, para mejorar las relaciones interpersonales…
Una manera de hacerles ver a los niños la importancia de las palabras que utilizan y con las que se dirigen a los demás, tienen una gran importancia, es con un ejercicio que expusimos en clase. Éste, consistía en que se cogía un cuenco lleno de agua, ésta representaba a la persona a la cual se le decían palabras o frases hirientes. Luego varias personas tenían un vaso con sal, la sal representaba las palabras que se le decían a esa persona. A la vez que se echaba la sal en el cuenco de agua, cada persona con el vaso de sal le decía palabras o frases hirientes a la otra. Con este ejercicio, lo que se quiere mostrar, es que debemos tener cuidado con aquellas palabras que les digamos a los niños, porque a pesar de ser solo palabras, pueden marcarles para el resto de su vida.
Tras toda la información que hemos podido recopilar, y la exposición realizada en clase, nosotras hemos llegado a la conclusión de que la programación neurolingüística para un niño es algo básico y necesario, ya que le ayuda a poder mostrar lo que siente y quiere, para así, poder llegar al éxito personal, es decir, a ser aquello que cada uno quiera ser en la vida. No solo la programación neurolingüística nos sirve para eso, si no que también, es importante a la hora de relacionarse unos con otros, debido a que la PNL les propone estrategias para poder ponerse en el lugar de las personas que lo rodean, y que de esta forma, traten a los demás como les gustaría que les trataran a ellos.

jueves, 4 de abril de 2013

Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional consiste en una serie de actividades que nos ayuden a saber expresar nuestras sensaciones y sentimientos a  los demás, y así aprender a conocernos y motivarnos para saber enfocar de manera adecuada nuestra vida. La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida.

Las capacidades emocionales se pueden enseñar, para que los niños sean capaces de manejar su vida, y puedan sentirse bien consigo mismos. Que los niños aprendan a controlar sus emociones y se conozcan a sí mismos es algo muy positivo. Ya que, poco a poco va tomando más peso que los niños más inteligentes emocionalmente son más felices, tienen más confianza en sí mismos, y obtienen mejores resultados académicos.

Una buena estrategia para que los niños pudieran aprender a manejar su inteligencia emocional,  es a través de un cuento. Gracias al cuento, irían conociendo diferentes sentimientos y sensaciones, tales como la vergüenza, la tristeza, la alegría, el miedo... e interiorizándolos por medio de diferentes actividades como por ejemplo hacer que los niños canten y bailen para que sientan y pierdan la vergüenza, o utilizar un dado con los diferentes sentimientos para que aprendan a reconocerlos, poniendo la expresión de cada sentimiento.

Después de todo lo que hemos ido viendo y aprendiendo sobre la inteligencia emocional, nosotras hemos llegado a la conclusión de que para un niño aprender a controlar sus sentimientos y emociones, es imprescindible para que pueda avanzar y encarrilar su vida, y no se rinda ante las dificultades, no tenga miedo de mostrar lo que siente, aprenda a ver el lado bueno de las cosas…Además de ayudarles a conocerse a sí mismos y así que puedan buscar y dedicarse a aquellas cosas que les hagan felices, también, la inteligencia emocional, ayuda a los niños a saber el estado de ánimo de las personas que les rodean, para que puedan ayudarlas, lo que permitirá crear vínculos afectivos y crear relaciones con las personas de su alrededor.